1/8/2010
 
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Tratamiento poético de realidades cotidianas
FERNANDO CARRATALÁ

Realidades tan vulgares como un sillón o tan humildes como un cubo de basura pueden convertirse en objetos poéticos cuando un escritor con talento proyecta sobre ellos sus sentimientos artísticos. Prueba de ello es, por ejemplo, la décima "Beato sillón", de Jorge Guillén; o el soneto "Cántico dolorosa al cubo de la basura", de Rafael Morales; textos que ofrecemos seguidamente, con su oportuno comentario.

"Beato sillón" de Jorge Guillén
"Cántico doloroso al cubo de la basura" de Rafael Morales
Actividades

FICHA DE AUTOR

Jorge Guillén

Jorge Guillén nació en Valladolid, en 1893. Fue Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Murcia y en la de Sevilla. A los 45 años -en 1938- comienza un exilio voluntario, que le lleva a Norteamérica. El retorno definitivo a España se produce en 1977, año en que recibió el Premio Cervantes. Los últimos años de su vida los pasó en Málaga, en donde murió en 1984, a los 91 años.

La producción poética de Jorge Guillén está distribuida en cinco series -Cántico, Clamor, Homenaje, Y otros poemas, Final-, y lleva el título genérico de Aire Nuestro.

Desde la primera edición, de 1928, con 75 poemas, Cántico ha ido ampliándose hasta alcanzar las 334 composiciones que constituyen la cuarta y definitiva edición, de 1950. Cántico es una entusiasta exaltación de la perfección del Universo -"el mundo está bien hecho", dice Guillén-, una exclamación gozosa ante el maravilloso espectáculo de la realidad terrestre. (Léase, desde esta perspectiva, el poema titulado "Las doce en el reloj" y la décima "Perfección").

Y si Cántico se subtitula Fe de vida, Clamor -compuesto por Maremágnum (1957), Que van a dar en la mar (1960) y A la altura de las circunstancias (1963)- lleva por subtítulo Tiempo de historia. Los poemas de esta obra -editada en Buenos Aires- son un grito de protesta ante las dolorosas realidades de nuestro tiempo: guerras, dictaduras, injusticias, negocio, tiranía, muerte, explotación, etc. "El mundo del hombre está mal hecho", dice ahora Guillén.

Sin embargo, las ''discordancias'' del mundo de los últimos años no hacen abdicar al poeta de su inicial postura de fe en el hombre y en la vida. A Cántico y a Clamor añade Guillén un tercer titulo: Homenaje -Reunión de vidas - (Milán, 1967), conjunto de poemas dedicados a diversas figuras de la Historia, de las Artes y de las Letras. Y tras las dos ediciones de Y otros poemas (Buenos Aires, 1973; Barcelona, 1979), la obra completa de Guillén se cierra, definitivamente, con Final (Barcelona, 1981).

Guillén prefiere la poesía de la inteligencia a la del sentimiento; y canta a la perfección que encuentra en la naturaleza y en todos los seres. En su obra hay siempre corrección formal, optimismo vital y pureza lírica.

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Un poema de la serie “Cántico” titulado “Beato sillón”. <1>

Fiel a su concepto de poesía, Guillén nos transmite en estos sencillos versos su entusiasta concepción del Universo -tomando como pretexto la plenitud existencial de un simple sillón-: "El mundo está bien hecho", afirma Guillén; la perfección ambiental preside el mundo y liga armónicamente todo lo creado.

BEATO SILLÓN

¡Beato sillón! La casa
corrobora su presencia
con la vaga intermitencia
de su invocación en masa
a la memoria. No pasa
nada. Los ojos no ven,
saben. El mundo está bien
hecho. El instante lo exalta
a la marea, de tan alta,
de tan alta, sin vaivén.

Esta composición es una de las 44 décimas que componen la parte I de la sección 3 -El pájaro en la mano- de Cántico; y constituye un claro ejemplo de la afirmación de Guillén acerca de que lo que hace poético un texto es la capacidad lingüística del escritor: “No partamos de poesía -dice Guillén-, término indefinible. Digamos poema, como diríamos cuadro, estatua. Todos ellos poseen una cualidad que comienza por tranquilizarnos: son objetos, y objetos que están aquí y ahora, ante nuestras manos, nuestros oídos, nuestros ojos. En realidad, todo es espíritu, aunque indivisible de su cuerpo. Y así, poema es lenguaje. No nos convencería esta proposición al revés. Si el valor estético es inherente a todo lenguaje, no siempre el lenguaje se organiza como poema”. “No existe un lenguaje poético a priori: ninguna palabra está de antemano excluida: cualquier giro puede configurar la frase. Todo depende, en resumen, del contexto. Sólo importa la situación de cada componente dentro del conjunto, y este valor funcional es el decisivo”.

Y también es esta composición reflejo de la lengua poética de Guillén, extraordinariamente concisa; una lengua poética atenta solo a lo esencial, que elimina -por innecesarios- los elementos decorativos -sonoridad, cromatismo...- y exhibe una extremada economía expresiva. De ahí su densidad conceptual, compatible con la pura emoción lírica; y de ahí, también, la dificultad de su lectura en no pocas ocasiones.

Guillén prefiere la rima consonante y las estrofas más difíciles, en busca de la perfección formal del poema. Estos diez versos octosílabos constituyen una décima espinela, cuya estructura es la tradicional <2>: dos redondillas con rima abrazada -abba, cddc-, unidas por dos versos de enlace que repiten las rimas última y primera de cada redondilla -a, c-. Este es, por tanto, el esquema de la décima empleada por Guillén: abbaaccddc; tal y como puede comprobarse a continuación:

_________________ casa
_________________ presencia
_________________ intermitencia
_________________ masa
_________________ pasa
_________________ ven
_________________ bien
_________________ exalta
_________________ alta
_________________ vaivén
a
b
b
a
a
c
c
d
d
c


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FICHA DE AUTOR

Rafael Morales

Nacido en Talavera de la Reina (Toledo), en 1919.

Profesor universitario de Literatura; y periodista -dirigió "La estafeta literaria"-. Premio Nacional de Literatura en 1954.

El propio autor -de acuerdo con la crítica- ha dividido su producción poética en tres etapas. La primera arranca con Poemas del toro (1943) y llega hasta Canción sobre el asfalto (1954). Entre estas dos obras publica El corazón y la tierra (1946) y Los desterrados (1947).

La segunda etapa de su lírica se inicia con La máscara y los dientes (1962) y se completa en 1971 con La rueda y el viento.

Y la tercera etapa está integrada por Prado de serpientes (1982) y Entre tantos adioses (1993), obra en la que rinde homenaje a poetas con los que le unió una "amistad creativa": Aleixandre, Diego, Otero..

En 1967 vieron la luz las< i>Poesías completas -que abarcan el periodo comprendido entre 1940 y 1967-. Y de 1999 es la Obra poética completa, edición que el poeta considera definitiva, hasta el extremo de que llega a afirmar que "Todo lo que no figure en ella queda descartado."; (lo que ha supuesto la eliminación de una docena de poemas de la primera etapa, llenos de dramatismo unos y de sentimentalismo otros). Una amplia antología personal, con comentario de cada libro, se recoge en el volumen Por aquí pasó un hombre.

©Profes.net



Un poema de “Canción sobre el asfalto” titulado “Cántico doloroso al cubo de la basura”

Para Rafael Morales, lo esencial poético se encuentra en todas partes, "aun en los lodazales y en las hierbas de la primavera que se pudrieron". Y así, un tema tan aparentemente antipoético como un cubo de basura le inspira uno de sus poemas más difundidos -"Cántico doloroso al cubo de la basura"-; soneto en el que el cubo y las cosas en él contenidas -la basura- se transforman en motivo poético y son objeto de un proceso de humanización que rezuma emotividad. Este es el conocido soneto:


Cántico doloroso al cubo de la basura

Tu curva humilde, forma silenciosa,
le pone un triste anillo a la basura.
En ti se hizo redonda la ternura,
se hizo redonda, suave y dolorosa.

Cada cosa que encierras, cada cosa
tuvo esplendor, acaso hasta hermosura.
Aquí de una naranja se aventura
su delicada cinta leve y rosa.

Aquí de una manzana verde y fría
un resto llora zumo delicado
entre un polvo que nubla su agonía.

¡Oh!, viejo cubo sucio y resignado,
desde tu corazón la pena envía
el llanto de lo humilde y lo olvidado.

En la amplia antología personal que lleva por título Por aquí pasó un hombre, Rafael Morales nos ofrece las claves de su "discurso poético": "La poesía que yo he escrito -afirma Morales- siempre ha tenido una doble vertiente. Por un lado, y más por idiosincrasia que por calculado propósito, un afán de reconocerme, de vivir en ella, de proyectarme en sus versos tal como soy y tal como veo el mundo en el momento en que escribo. Por otro lado, y aquí sí que ya cabe el calculado propósito, siempre he tenido viva intención de lograr que la emoción humana se funda hondamente con la emoción artística, sin la que el poema no puede existir. Aspiro a que las dos vertientes, vida y arte, se unan en la única cumbre". Y, vista en su conjunto la trayectoria literaria de Morales, el escritor ha cumplido con creces los objetivos poéticos que se había trazado, ya que su voz lírica se ha ido haciendo profundamente humana, confiriendo a su poesía un hondo valor emocional y artístico.

Morales ha ensanchado el universo poético rescatando para la poesía lo cotidiano, lo humilde y hasta lo vulgar, comunicándonos la emoción que siente ante las realidades más simples; "porque un poeta -afirma- puede cantar todo lo que le venga en gana, y yo así lo he hecho, cantando desde del humildísimo cubo de la basura hasta la infinita gloria de Dios". De aquí que no resulten sorprendentes algunos de los poemas pertenecientes a Canción sobre el asfalto (1954) -con títulos tales como "Los traperos", "Los barrenderos, "Soneto triste para mi última chaqueta", "A la rueda de un carro", "Cancioncilla de amor a mis zapatos"...- o a obras posteriores como La máscara y los dientes (1962) y La rueda y el viento (1971). <3>

De la maestría de Morales en el uso del soneto da testimonio su primer libro, Poemas del toro (1943); y desde entonces, esta ha sido la forma métrica predilecta del autor, reconocido como uno de nuestros grandes sonetista.
<4> "Cántico doloroso al cubo de la basura" es un poema que consta de catorce versos -endecasílabos-, divididos en cuatro estrofas: dos cuartetos y dos tercetos, sucesivamente; los dos cuartetos, con dos rimas abrazadas (ABBA-ABBA), y los tercetos con rimas distintas de las de los cuartetos (en este caso, con la combinación CDC, DCD). Así pues, este es el esquema del soneto de Morales:

Verso 1. silenciosa
Verso 2. basura
Verso 3. ternura
Verso 4. dolorosa

Verso 5. cosa
Verso 6. hermosura
Verso 7. aventura
Verso 8. rosa

Verso 9. fría
Verso 10. delicado
Verso 11. agonía

Verso 12. resignado
Verso 13. envía
Verso 14. olvidado

A (acentos en sílabas 2,4,6,10)
B (acentos en sílabas 2,4,6,10)
B (acentos en sílabas 2,3,6,10)
A (acentos en sílabas 1,4,6,10)

A (acentos en sílabas 1,3,6,8,10)
B (acentos en sílabas 1,4,6,10)
B (acentos en sílabas 2,3,6,10)
A (acentos en sílabas 4,6,8,10)

C (acentos en sílabas 2,3,6,8,10)
D (acentos en sílabas 2,4,6,10)
C (acentos en sílabas 3,6,10)

D (acentos en sílabas 1, 2,4,6,10)
C (acentos en sílabas 6,8,10)
D (acentos en sílabas 2,6,10)


Extraordinario, pues, este poema de Rafael Morales: por lo insólito de su temática; por la estructura poemática elegida -el poeta se dirige, en emocionado apóstrofe lírico, al cubo de basura, sometiéndolo a un proceso de humanización que arranca en el primer verso y culmina en el terceto final-; por la rica y subjetiva adjetivación -con empleo de adjetivos situados, en ocasiones, a ambos lados del nombre; tal y como sucede, por ejemplo, en el verso 8: "su delicada cinta leve y rosa."-; por las reiteraciones léxicas y sintácticas que subrayan la coherencia interna de la composición; en definitiva, por la perfección técnica exhibida en la forma métrica elegida, un soneto de sorprendente riqueza acentual -los 14 endecasílabos se reparten 56 acentos-.

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ACTIVIDADES

La estrofa décima espinela -en octosílabos- y el poema estrófico soneto -en endecasílabos- constituyen dos de las formas métricas más perfectas. Utilizar cualquiera de ellas para ofrecer una visión personal de cualquier objeto cotidiano de escaso valor, a la manera como han hecho los poetas Jorge Guillén en "Beato sillón" y Rafael Morales en "Cántico doloroso al cubo de la basura" <5>.

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NOTAS

<1> Usamos la edición de Cántico, en dos volúmenes, publicada por Seix Barral, en la colección “Obras maestras de la literatura contemporánea”; volumen I, p. 232>.

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<2> Vicente Espinel fue el inventor de la décima, estrofa que usó en varias de las composiciones de su libro Diversas rimas, de 1591. De la maestría en el uso de la décima son buenos ejemplos, además de Jorge Guillén, y entre otros, Pedro Calderón de la Barca -en La vida es sueño- y Gerardo Diego, autor de un emotivo Via Crucis, obra escrita en su totalidad en perfectas décimas.

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<3> Esa extraña poesía que las cosas vulgares encierran fue percibida, entre otros grandes escritores, por Pío Baroja -baste leer su "Elogio sentimental del acordeón", incluido en la novela Paradox, rey-, que le impulsó a cantar objetos miserables y vidas humildes; o por José Martínez Ruiz -Azorín-, el filósofo de "los primores de lo vulgar" -en feliz expresión de Ortega y Gasset-, que muestra cierta predilección por los insignificantes objetos de la vida cotidiana, delicadamente ennoblecidos en las páginas de su sencilla prosa.

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<4> Desde que, en el Renacimiento, Juan Boscán y Garcilaso de la Vega introdujeron en España el soneto de ascendencia petrarquista, esta forma métrica ha tenido un amplio cultivo, desde los grandes poetas del Barroco -Lope de Vega, Góngora, Quevedo-, pasando por los modernistas -en especial los hermanos Machado-, hasta llegar a la totalidad de los poetas de la Generación del 27 y a los poetas de las distintas promociones de posguerra: José García Nieto, Blas de Otero, Luis Rosales... Como bien afirma Dámaso Alonso, "Y pasarán los años y los años, irán modas, vendrán modas, y ese ser creado, tan complicado y tan inocente, tan sabio y tan pueril, nada, en suma, dos cuartetos y dos tercetos, seguirá teniendo una eterna voz para el hombre, siempre igual, pero siempre nueva, pero siempre distinta." (Cfr.: Ensayos sobre poesía española. Madrid, Revista de Occidente, 1944, p. 397).

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<5> La obra de Antonio Quilis Métrica española -publicada inicialmente por ediciones Alcalá y, con posterioridad, por Ariel, ofrece exposición clara y divulgadora de la preceptiva métrica.

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