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Ciencia Viva (www.cienciaviva.net) es un programa de cooperación entre distintos institutos de Secundaria aragoneses que, manteniendo una estrecha relación con la Universidad y el Gobierno de Aragón, organiza conferencias, viajes y exposiciones científicas para sus alumnos. Miguel Carreras empezó organizando conferencias, trayendo gente relevante, para que sus alumnos completaran su formación. Este año han contado con la presencia de Federico Mayor Zaragoza y visitarán la sede de la Agencia Europea del Espacio (ESA) y el Laboratorio de Leyden en Holanda.
¿Cuáles son los ejes de actuación de Ciencia Viva?
R.- Organizamos conferencias de científicos, divulgadores de ciencia o ambas cosas, sobre todo españoles. Tratamos también de que estas conferencias tengan relación con los viajes científicos. Por ejemplo, si vamos a montar un viaje a Ginebra, para visitar el CERN, organizamos una o varias conferencias sobre partículas. Hay viajes digamos estrella, como el Instituto Pasteur, el SRF de Grenoble, el CERN de Ginebra, y el aeroespacial de Tolouse, a los que cada año va un instituto. Este año, por primera vez, vamos a hacer un viaje a Holanda para ver la Agencia Europea del Espacio y el laboratorio de Leyden. Estos viajes suelen durar entre 4 y 5 días. En España se visitan el CIEMAT, el Instituto de Biología Molecular, el INTA, las instalaciones de la ESA o Atapuerca.
¿Cómo empezó a fraguarse Ciencia Viva?
R.- Todo comenzó en el curso 1990-1991. Organicé unas conferencias en mi instituto, y ese mismo curso nos surgió la posibilidad de colaborar con la Universidad. Trajimos a Manuel Toharia (divulgador científico y director del Museo de las Ciencias “Príncipe Felipe” de Valencia), que se interesó bastante por el programa. La cosa empezaba a marchar, así que presentamos un proyecto a la Dirección Provincial de Educación de Zaragoza y decidimos que los alumnos viajaran a centros científicos europeos. Era la primera vez que se llevaba a cabo una iniciativa de este tipo con alumnos europeos preuniversitarios. El hecho tuvo eco en los medios de comunicación, y sobre todo en los medios educativos. Pasamos a ser tres institutos, además de ampliar la cobertura temática. Si la iniciativa comenzó como un proyecto para las asignaturas de física y química, a partir de ahí lo fue también para las ciencias naturales experimentales: biología y geología.
Y la iniciativa se extendió geográficamente.
R.- Primero solo en la ciudad de Zaragoza, hasta llegar a los 10 institutos. Ahora ya somos 23 institutos, que además de los localizados en las tres ciudades capitales de provincia, también incluyen zonas rurales como la comarca de Alcañiz (Teruel), Sabiñánigo y Jaca (Huesca) y Calatayud (Zaragoza). En la actualidad, el programa depende de la Consejería de Educación del Gobierno de Aragón.
¿Para cuándo las matemáticas?
R.- Salvo excepciones, como el año mundial de las Matemáticas, lo cierto es que esta asignatura no la tocamos mucho, y yo pienso que tiene material suficiente para ser objeto de un proyecto independiente.
¿Con qué objetivo inició y sigue usted al frente del programa?
R.- El lema del programa es acercar la actualidad científica a los alumnos preuniversitarios. Se trata de que los alumnos conozcan de primera mano que es lo que están haciendo los científicos. Como también organizamos viajes, que es uno de los pilares del programa, visitamos las instituciones y laboratorios científicos más importantes de Europa. Se trata de despertar el interés por las ciencias, incluso, en algunos casos, a alumnos que no son de ciencias.
Y también organizan exposiciones.
R.- Sí, y como son para alumnos, son interactivas. Quizás la más importante es “El Circo de la ciencia”. Surgió cuando viajamos a la Expo de Sevilla. Lo que más nos impresionó fue el Círculo de la Ciencia, que lo montaban unos 20 estudiantes daneses, de Copenhague. Nos pusimos en contacto con ellos, pero superaba nuestro presupuesto traer desde allí a 20 personas. Así que nos dejaron el material y nos dieron permiso para hacerlo nosotros. Lo pusimos en manos de un grupo que entonces se llamaba el Ateneo Científico, en la Facultad de Ciencias de Zaragoza. Ellos lo montaron, incorporando también experimentos propios. Se hacen experimentos con superconductores que levitan, con nitrógeno líquido, etc. El 2002 ha sido el Año Cajal, y además de las conferencias, también hemos montado exposiciones. También tenemos pensado, en el 2003, una exposición de fósiles, cuyo interés fundamental es que los alumnos no solo la vean sino que sean ellos mismos quienes la preparen.
¿Y la revista?
R.- Hemos tenido dos etapas en la revista. La primera, cuando empezamos de una manera muy precaria. La revista entonces se llamaba como el programa, Ciencia Viva, y era muy monográfica. Salieron 50 números, en los que tocamos temas como el láser, la energía nuclear, el SIDA, la fusión nuclear, las ópticas, las moléculas... Ahora estamos intentando digitalizarlos todos.
Pero los ejemplares en papel todavía están en las bibliotecas de los institutos y los alumnos las siguen consultando como material de referencia. Hubo colaboraciones hasta de algún premio Nobel, como Alexander Prokhorof, uno de los fundadores de la electrónica cuántica, ya fallecido. Coincidiendo con la implantación de la LOGSE, llegamos a la conclusión de que era una revista un poco fuerte para los alumnos, quizá solo era adecuada para los alumnos más avanzados. Y el espíritu del programa es que sea para todos los alumnos.
Luego presentaron una nueva revista.
R.- Le revista nueva, A Ciencia Cierta, no tiene muchas páginas, ha cambiado el formato y en ella colaboran profesores y alumnos y se hacen entrevistas a científicos. Este número 13 del mes de febrero cumplimos un año. La revista se distribuye a todos los institutos aragoneses. Incluye un tema de referencia, que durante algún tiempo se ha dedicado a que los responsables de los Colegios de Ciencias explicaran a los alumnos las perspectivas laborales de las distintas carreras, otra página que se llama “la ciencia en la red” y otra de opinión. “La ciencia en la red” se divide en tres partes: una que es un artículo de fondo donde a los alumnos se les dan distintas claves para navegar y manejarse en la red, otra dedicada a biografías de científicos (“científicos en la red”), y otra parte que recoge páginas web de instituciones científicas. |
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