Orientación al estudio / Cómo preparar y hacer exámenes
El examen oral
El examen oral

  El objetivo de un examen oral es explicar verbalmente y de la mejor manera   posible todo lo que se sabe. Por lo tanto, es especialmente importante cuidar   las formas de exposición. Aunque su contenido sea un poco vago, una   exposición convincente es la llave que os abrirá las puertas de la prueba.

  No olvidéis que la improvisación es un enemigo mortal en esta clase de   exámenes. El dominio y la serenidad sólo se consiguen planificando   adecuadamente la exposición de nuestros conocimientos. Por ello, además de   prepararse a conciencia, conviene ejercitarse en los modos de expresión.

  Pero antes de pasar a los ejercicios de vocalización y dicción, conviene que   atendáis a las 10 normas básicas que ofrecemos a continuación. Serán   vuestras aliadas cuando estéis "solos ante el peligro".

    10 normas a tener en cuenta

  1. Cuidar la presentación personal: que sea correcta para los examinadores y       cómoda para ti.
  2. Entrar con buen pie: los primeros minutos son fundamentales. Empieza       desarrollando la idea que mejor sabes.
  3. Convencer: buena parte de tu suerte en la prueba depende del estilo que       utilices. Las frases cortas y precisas te ayudarán a seguir el hilo del       razonamiento.
  4. Mirar a los ojos: si la mirada es el espejo del alma, que la tuya no mire al       suelo. Procura hablar para todos y no sólo para uno de los profesores.
  5. Demostrar equilibrio: si a una respuesta le dedicas 20 minutos y a otra sólo       tres podrá parecer que no te la sabes muy bien.
  6. Adecuar el lenguaje: estás frente a un grupo de examinadores y no       conversando con amigos. El vocabulario debe ser correcto y sin vulgarismos.
  7. Dejarse oír: no obligues a los profesores a hacer un esfuerzo para       escucharte. Habla claro, con intensidad y modulando perfectamente.
  8. Aprender a matizar: sabes que hay ideas principales e ideas secundarias. Es       importante que en tu discurso se noten las diferencias.
  9. Controlar el tiempo: el único reloj que existe está dentro de tu cabeza.       Organízate mentalmente para ajustar el tiempo de exposición. Utiliza todo el       tiempo del que dispones.
 10. Salir por la puerta grande: deja para el final tu respuesta "estrella". Ya       sabes, bien está lo que bien acaba.

    Ejercicios de vocalización

  Mejorar la vocalización nos permitirá ganar confianza y claridad en nuestras   exposiciones. Si quieres conseguirlo, realiza estos sencillos ejercicios:

      • Abre la boca al máximo. Mantenla abierta 10 segundos. Repite el ejercicio         en series de cinco.
      • Saca la lengua lo más que puedas y vuélvela a su posición normal. Repite         el ejercicio en series de cinco.
      • Silba. Estarás ayudando a relajar los labios y al mismo tiempo controlarás         la respiración.
      • Lee lentamente pronunciando cada una de las sílabas.
      • Lee durante 5 minutos con un lápiz en la boca.
      • Los trabalenguas son uno de los recursos más divertidos para aprender         a vocalizar. Te recordamos algunos de ellos.
        - El arzobispo de Constantinopla está constantinopolizado ¿quién lo         desconstantinopolizará? El desconstantinopolizador que lo         desconstantinopolice, buen desconstantinopolizador será.
        - Compadre, compre usted poca capa parda. Porque el que poca capa         parda compra, poca capa parda paga. Yo que poca capa parda compré,         poca capa parda pagué.
        - María Chucena su choza techaba y un techador que por ahí pasaba le dijo:         - ¿Tú techas tu choza o techas la ajena? - yo techo mi choza, tu techas la         ajena y yo techo la choza de María Chucena.

    Ejercicios de dicción

  Si cuando aprendemos a vocalizar trabajamos fundamentalmente sobre la   articulación, los ejercicios de dicción hacen incidencia en la forma global de la   expresión del idioma. Es decir, a la manera de hablar y pronunciar.

      • Toma un texto no muy largo (ocho o diez líneas). Quítale todos los signos         de puntuación y léelo de forma neutra, todo seguido. Luego vuelve a leerlo         colocando "mentalmente" los signos que hemos eliminado.
      • Lee el mismo párrafo de pie y colocando el texto a la altura de los ojos.         Piensa que estás delante de un micrófono.
      • Graba algunos minutos de monólogo improvisado. Cuando lo escuches         presta atención a los fallos de dicción. Tampoco olvides observar la         estructura de las frases y la organización de las ideas.

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